Si
pudiera hablar a los vientos cuanto te quiero,
quiero
dejarme envolver en tus labios
y
en el susurro del cielo que se resbala en tu boca.
Corazón
inmenso, dime.
¿Donde
te perdiste, que pasaré a recogerte?
Dime.
¿Donde olvidaste el amor?
En
que cajón del sueño lo abandonaste?
¿En
que lugar guardaste tu imagen,
llena
de polvo, olvidada en algún rincón?
Perdiste
la brisa y recogiste tu estampa,
impregnada
con la memoria del tiempo
y
encharcada en sollozos.
¡Más
la vida hoy dice que vuelvas!
¡Que
llenes de gozo tu existencia y tus manos de alegría!
Se
quedó para siempre en tu mano mi aroma,
y
nuestros cuerpos unidos de alma y mente.
Cuando
en tu boca no hubo canto,
cuando
no vi en tus ojos el cielo,
seguí amando tu cuerpo.
Si
pudiera hablar a los vientos cuanto te quiero,
escribiría
en el aire tu nombre,
y
del color de tus ojos
pintaría
yo el cielo.

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