Las ventanas
estaban abiertas
para que
entrara el olor de la mañana,
y las
puertas sin el cerrojo echado, invitándote a entrar.
Así era mi
pueblo
así fue mi
ciudad.
¿Donde
quedó el ser humano?
¿Donde se
esconde su latir, su cercanía?
¿Quien nos
separó de nosotros mismos?
¿Quien nos
hizo extraños y lejanos?
Cuanto vacío
se puede sentir en la calle sin alma,
sin
habitantes,
con gentes
sin nombre, sin sangre.
Oh luna
llena y blanca
tu que eres
la misma,
quizás tu
me lo puedas explicar.
El porque
somos tan lejanos,
el porque se
alejan nuestros hijos,
el porque se
sienten solos nuestros abuelos.
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| Alicante |

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